PAÍSES BAJOS.- La eutanasia aplicada a un niño de casi dos años en Países Bajos, el primer caso registrado en un menor de entre uno y doce años desde la ampliación legal de 2024, se encuentra bajo investigación de la fiscalía, entidad que deberá determinar si el procedimiento médico respetó la ley tras el trágico fallecimiento del infante.
La noticia sobre la muerte del menor, quien padecía severos y progresivos daños neurológicos, se conoció públicamente luego de que la ministra de Salud, Sophie Hermans, informara de la primera notificación de este tipo al Parlamento.
A pesar de que el Comité de Revisión de Interrupciones Tardías del Embarazo y Terminación de la Vida de Recién Nacidos y Niños avaló la actuación del médico tratante al considerar que actuó con el debido cuidado, la Fiscalía mantiene la última palabra sobre una eventual acción penal debido a las marcadas divergencias registradas entre los especialistas externos que evaluaron al paciente antes de su deceso.
Según Infobae, el expediente médico consigna que el menor nació de forma prematura a las 26 semanas de gestación durante un viaje de sus padres al extranjero. Tras su nacimiento, sufrió infecciones graves que derivaron en sepsis y le causaron daños cerebrales extensos.
El diagnóstico confirmó parálisis cerebral espástica, ceguera cortical y síndrome de espasmos epilépticos infantiles, una afección de muy difícil control. A punto de cumplir los dos años, el desarrollo del infante equivalía al de un recién nacido de seis semanas, con episodios diarios de dolor, convulsiones, rigidez y dificultad para respirar.
La controversia legal radica en las dos evaluaciones independientes realizadas previa a la interrupción de la vida del niño. Un primer grupo de médicos independientes dictaminó que el sufrimiento no era continuo y sugirió alternativas de cuidados paliativos y ajuste de fármacos.
No obstante, el médico tratante descartó la sedación profunda prolongada tras la negativa de los padres, quienes consideraron que extender la vida del niño bajo tales condiciones solo prolongaría su agonía. Una segunda consulta médica independiente sostuvo lo contrario a la primera, afirmando que el sufrimiento era persistente y que no existía otra alternativa razonable para aliviarlo.
Críticos del procedimiento señalan que el régimen de eutanasia infantil fue diseñado exclusivamente para enfermedades terminales de muerte inminente en un plazo previsible, cuestionando si el pronóstico del menor cumplía con dicho supuesto.
El Ministerio Público neerlandés analiza actualmente el dictamen del comité técnico para emitir una resolución definitiva sobre el caso.




